El consumo de los hogares argentinos volvió a mostrar señales de debilidad durante septiembre, con una caída del 0,8% respecto del mismo mes de 2025. Los datos mreflejan un escenario de estancamiento que afecta a distintos sectores de la economía y evidencia las dificultades de las familias para recuperar su capacidad de compra.
Según el último informe del Departamento de Economía de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el Indicador de Consumo registró una variación mensual desestacionalizada de apenas 0,05%, mientras que acumula una contracción interanual del 0,5% en lo que va del año.
El relevamiento también advirtió que el consumo permanece en niveles similares a los registrados a fines de 2024 y se encuentra un 2% por debajo del máximo alcanzado a comienzos de 2025. Esta situación confirma que, pese a algunas fluctuaciones mensuales, todavía no se observa una recuperación sostenida.
En cuanto a los ingresos, el estudio estimó que el promedio nominal por hogar alcanzó los $3.389.000 durante septiembre, con una mejora real de apenas 0,1% frente a agosto. En paralelo, la inflación mensual se aceleró del 1,7% al 1,9%, mientras que la variación interanual llegó al 33,4%.
Otro de los factores que condiciona el consumo es la contracción del crédito. Tanto las tarjetas como los préstamos personales y prendarios registraron retrocesos en términos reales, lo que reduce las posibilidades de financiar compras y adquirir bienes durables. Los créditos hipotecarios fueron la excepción, aunque también mostraron una desaceleración.
Los sectores más golpeados por la caída del consumo
El rubro de transporte y vehículos encabezó las bajas, con un desplome interanual del 5,5%, principalmente por la disminución de los patentamientos de automóviles. También retrocedieron recreación y cultura, con una caída del 3,4%, e indumentaria y calzado, que registraron una contracción del 1,5%.
Por su parte, los productos de consumo masivo, que incluyen artículos de compra frecuente, disminuyeron 1,2% frente a septiembre de 2025 y otro 1% respecto de agosto. El resto de los rubros presentó una baja interanual del 1,1%, con niveles de actividad apenas superiores a los registrados antes de la pandemia.
La única categoría que mostró números positivos fue vivienda, alquileres y servicios públicos, con un incremento interanual del 5,2%, impulsado principalmente por una mayor demanda de energía eléctrica. De esta manera, el informe dejó en evidencia un panorama de consumo debilitado, con escaso crecimiento de los ingresos reales y dificultades para reactivar las compras de los hogares.









