La interna del peronismo bonaerense empieza a dibujar un escenario que podría tener consecuencias directas en La Plata. En medio de las especulaciones sobre una eventual negociación entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, dos nombres comienzan a vincularse dentro de una misma construcción política: Federico Otermín para la Gobernación bonaerense y Ariel Archanco para la intendencia de La Plata. Se trata de una alternativa que empieza a circular en las conversaciones políticas, aunque todavía no existe un acuerdo formal que confirme ese esquema.
La hipótesis parte de una posible negociación entre la expresidenta y el actual gobernador. Cristina podría aceptar que Kicillof avance con su proyecto presidencial a cambio de conservar una participación decisiva en la elección del candidato que buscará sucederlo en la provincia de Buenos Aires. El entendimiento permitiría ordenar las diferencias entre el cristinismo y el Movimiento Derecho al Futuro, aunque también obligaría a discutir el reparto territorial y las candidaturas municipales.
En ese escenario aparece Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora y vicepresidente del PJ bonaerense. El dirigente viene construyendo relaciones con distintos jefes comunales a través de la denominada Liga de Intendentes Peronistas, un espacio que busca tener protagonismo en la definición electoral. Su nombre circula desde hace meses como posible candidato a gobernador y su participación en ese armado territorial podría facilitar un entendimiento entre el kirchnerismo y sectores del peronismo municipal.
La apuesta que empieza a evaluarse es que La Cámpora encuentre en Otermín un candidato capaz de reunir respaldo territorial más allá de su propia estructura. El jefe comunal mantiene vínculos con distintos sectores del justicialismo y ha participado de iniciativas que buscan acercar posiciones entre el kirchnerismo y el espacio de Kicillof. Su perfil también encaja con la intención de un sector de los intendentes de colocar a uno de los suyos al frente de la candidatura provincial.
Pero existe una tercera alternativa que también comienza a tomar fuerza en las conversaciones del peronismo: una gran PASO nacional en la que Axel Kicillof y Sergio Massa compitan por la candidatura presidencial. En ese esquema, Cristina Kirchner podría respaldar al exministro de Economía, mientras el gobernador bonaerense avanzaría con su propio armado político. La competencia permitiría mantener a los distintos sectores dentro de un mismo frente electoral sin necesidad de acordar previamente un candidato único para enfrentar a Javier Milei.
Esta posibilidad también tendría consecuencias en la provincia de Buenos Aires. Si el peronismo logra establecer reglas comunes para competir en las primarias nacionales, la discusión por la Gobernación podría quedar integrada a una negociación más amplia que incluya a Otermín, Alak y Katopodis. En paralelo, La Cámpora buscaría sostener sus aspiraciones territoriales, con Ariel Archanco como protagonista de la disputa por la intendencia platense. Así, una eventual interna presidencial entre Kicillof y Massa podría terminar ordenando, o profundizando, las diferencias políticas que hoy atraviesan al justicialismo bonaerense.
Sin embargo, Axel Kicillof también mueve sus propias piezas y, según las últimas señales políticas, habría reducido sus alternativas para la sucesión a dos nombres: Julio Alak y Gabriel Katopodis. No pasó inadvertido que ambos dirigentes lo escoltaran durante su reciente encuentro con intendentes bonaerenses. La imagen fue interpretada en el peronismo como una señal del lugar que ocupan el jefe comunal platense y el ministro de Infraestructura en la construcción política del gobernador. Los dos ya venían siendo mencionados entre las alternativas del kicillofismo para la Gobernación.
Esta situación abre dos caminos completamente diferentes. Si Cristina y Kicillof no logran alcanzar un acuerdo, Alak podría competir en una PASO provincial con Katopodis para definir quién representa al espacio del gobernador. El dirigente que surja de esa disputa quedaría en condiciones de enfrentar, en una instancia posterior de la negociación electoral o en la competencia interna que se establezca, a Federico Otermín como eventual candidato respaldado por el cristinismo. De esta manera, el intendente de La Plata podría terminar involucrado directamente en la sucesión bonaerense.
Pero si finalmente se alcanza un acuerdo entre Cristina y Axel, el escenario podría cambiar sustancialmente. Una candidatura de unidad de Otermín a gobernador dejaría a Alak frente a la posibilidad de concentrarse en su continuidad al frente del Municipio. Allí aparecería otro problema para el entendimiento: La Cámpora local sostiene que la candidatura de Ariel Archanco a intendente es un hecho indeclinable y pretende disputar el gobierno platense. El diputado provincial, cercano a Máximo Kirchner, buscaría competir en una PASO contra el actual jefe comunal.
De todos modos, la eventual unidad provincial también podría incluir un acuerdo sobre los municipios. En ese caso, no se descarta que la conducción del cristinismo negocie la baja de determinadas candidaturas locales, incluida la de Archanco, o que se otorgue libertad a los distintos sectores para resolver sus disputas territoriales. Por eso, aunque La Cámpora platense transmite que su decisión de competir está tomada, la realización de una PASO contra Alak dependerá de cómo termine ordenándose el tablero bonaerense.
El movimiento también pondría a prueba el equilibrio político construido desde el regreso de Alak a la Municipalidad. Aunque el intendente mantiene una relación institucional con dirigentes de La Cámpora y ambos espacios compartieron acuerdos electorales, las diferencias entre el cristinismo y el kicillofismo podrían trasladarse a la definición de las candidaturas municipales. Archanco, que tiene mandato legislativo hasta 2029, buscaría dar el salto hacia el Ejecutivo local con el respaldo de su organización.
Así, La Plata podría convertirse en una de las piezas centrales de la negociación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Sin unidad, Alak tendría abierta la posibilidad de disputar la Gobernación frente a Katopodis y eventualmente medirse con Otermín. Con un acuerdo provincial, en cambio, podría volver a concentrarse en su reelección municipal, aunque con Archanco dispuesto a competir por la intendencia. La incógnita es si el eventual pacto entre las dos principales referencias del peronismo también alcanzará para evitar una interna en la capital bonaerense.