Fue cartonero, trabaja por propina en la Terminal de La Plata y el Muay Thai le cambió la vida: "Te juro que lo amo"

Sociedad 16/09/2021 . Hora: 11:55
Fue cartonero, trabaja por propina en la Terminal de La Plata y el Muay Thai le cambió la vida: ”Te juro que lo amo”

Sebastián tiene 30 años, es de Tolosa y tiene una gran historia para contar.

Cuando tenía 14 empezó su interés por el boxeo. Practicó en una escuela barrial durante dos años y luego tuvo que dejar por estudio y trabajo.

En diálogo con LAPLATA1.com, Sebastián comentó que empezó a trabajar desde muy pequeño. Siempre la remó: juntó cartones con su papá, laburó de albañil y también trabajó en una carnicería y panadería.

“No sé lo que es un sueldo fijo”, grafica. Y es que ahora trabaja en la terminal de ómnibus de La Plata bajando y subiendo las valijas. Vive de esas propinas y también de las clases que brinda Muay Thai, también conocido como el “boxeo tailandés”.

Cuando tenía 25 años conoció a la escuela EMT y al profesor Claudio Córdoba. Allí se reencontró con la pasión que tenía de chico. “Arranqué y nunca más lo dejé; pienso que era lo que le faltaba a mi vida. En este deporte aprendí mucho: la disciplina, el compañerismo y que siempre hay una oportunidad para salir adelante y conocer lo que en verdad nos hace feliz. Nunca es tarde para empezar hacer lo que a uno nos gusta”, recuerda.

Su primera pelea la ganó. Según cuenta, actualmente lucha alrededor de dos veces por semanas. Lo hace por pasión. No le pagan. “No pienso dejar esto nunca”, dice.

Sebastián tiene su propio apodo. Es el “caballo loco”. Así lo conocen en el riñón del Muay Thai.

“Arranqué a dar clases hace 3 años. Empecé con clases solidarias. Abrí una escuelita en un galpón de atrás de mi casa donde iban varios nenes a entrenar. Te juro que amo lo que hago hoy en día”, agrega.

Desde hace unos días, su corazón solidario volvió a aparecer: “Hace 4 días, había publicado que tenía mercadería en casa para regalar, y me empezaron a mandar cualquier cantidad de personas de comedores, personas de la calle. Me dio mucha impresión que había tanta gente necesitada que no la podía ayudar”.

Y se le ocurrió una nueva idea: realizar clases de su disciplina para generar ingresos y colaborar con comedores. “Quiero aportar mi granito de arena”, dice el “caballo loco”.

Un comedor de Los Hornos ya se contactó con él. La idea puede crecer mucho. “Un pibe en un gimnasio es un pibe menos en la calle”, resume Sebastián.

Quien quiera colaborar al 221 564 0448.

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