Se cansó de tirar CV como abogada de la UNLP, la remó y ahora es la salvación de todos los alumnos: "¿Por qué no ayudarlos?"

Sociedad 17/09/2021 . Hora: 13:02
Se cansó de tirar CV como abogada de la UNLP, la remó y ahora es la salvación de todos los alumnos: ”¿Por qué no ayudarlos?”

Aldana tiene 27 años, es de Tandil, pero cursó sus estudios en la UNLP, más precisamente en la Facultad de Derecho.

Desde hace algunos meses comenzó con un proyecto que marcha sobre rieles: un servicio de ayuda a chicos de todos los niveles de Derecho. Lo motoriza por redes sociales y es una ayuda económica también para ella.

A diferencia de la creencia popular, Aldana cuenta lo duro que está el mercado laboral para los abogados, sobre todos para los recién recibidos.

“Durante el transcurso de la carrera fui ayudante-alumno en la Catédra de Derecho Procesal Penal, lo cual consistía en ser la ‘conexión’ entre los alumnos y el profesor, evacuar dudas, ayudarlos en los trabajos prácticos, la correción de parciales e incluso poder preparar clases y dictarlas en la cátedra. De ahí surgió en mí un gran interés por la educación, y comenzar a pensar en las diferentes formas para poder trasmitir esos conocimientos”, cuenta a LAPLATA1.com.

Luego de 6 años, logró recibirse. Pero la inserción laboral no fue nada sencilla. Aldana se cansó de “tirar” CV pero rebotaba de manera permanente. El principal escollo: no tener experiencia. 

“Uno entra a una de las Universidades más importantes del país, como así también de Latinoamérica, y tiene esa idea de que cuando logre recibirse, conseguir el primer trabajo sería la parte más sencilla. En mi caso no fue así. 

Luego de unos meses, consiguió su primer trabajo en un banco, que nada tenía que ver con su formación. Pero Aldana razonó: “Me servía para ganar experiencia y conocer gente”.

“Pasado unos meses, y luego de enviar infinidades de correos eléctronicos a todos los colegas de la ciudad adjuntando mi CV, tuve la suerte de que uno respondió. Cuando uno se recibe de una profesión que se encuentra regulada por el Estado, para poder ejercer la misma necesita una habilitación que es la matrícula otorgada por el Colegio. En ese momento, cuando me reuní con éste colega que me dio una posibilidad, todavía no contaba con la matrícula correspondiente para el ejercicio. Frente a esta situación, me propuso que lo ayudara en los casos que tenía él, para de ésta forma poder empezar a adaptarme a la verdadera práctica laboral, a los pasillos de los juzgados, al trato con los clientes, etc”, explica Aldana.

Cuando parecía que, por fin, se encaminaba su situación laboral arrancó la pandemia.

“Luego de esas primeras semanas, empecé a cuestionarme en como ibamos a seguir, como ibamos a conseguir nuevos clientes, como iban a ser las reuniones, como iban a ser las audiencias. Creo que nuestra profesión es mucho de recomendación, la mayoría de las veces los nuevos clientes llegan al estudio porque alguien nos recomendó, porque alguien estuvo en la misma situación y tal abogado le resolvió el problema, pero ahora ese boca en boca ya no iba a suceder, porque la gente estaba encerrada. Por lo tanto había que reinventarse, y qué mejor lugar para hacerlo que a través de las redes sociales”, agrega la joven abogada.

Así fue que tuvieron que profundizar las herramientas virtuales. No quedaba otra opción.

Y, casi sin quererlo, Aldana descubrió otra faceta, muy relacionada a su rol de docente. 

“Un día, leyendo algún grupo de Facebook, comencé a leer diferentes inquietudes de los alumnos: cómo eran dictadas las clases, la falta de comprensión, solicitando ayuda a sus demás compañeros en cómo hacer tal o cuál cosa, y se me ocurrió ¿por qué no dar clases a los alumnos de la facu?, ¿por qué no ayudarlos en la realización de resúmenes?”, cuenta.

Y agrega: “Frente a estas nuevas formas de educación que estamos atravesando, decidí ponerme en lugar de los alumnos que forman parte del mundo universitario, la dificultad que eso conlleva, las inquietudes que podrían llegar a surgir, esta nueva modalidad que distancia al alumno del profesor, y al alumno de los mismos alumnos, cómo iban a resolver sus dudas, más allá del gran esfuerzo que los profesores realizan en sus clases. También traté de comprender que pasaba con aquellos alumnos que se vieron en la necesidad de conseguir un trabajo por la situación economica que estábamos atravesando por la inesperada pandemia, teniendo como consecuencia la falta de tiempo”.

Así fue que empezó a ofrecer un servicio de ayuda universitaria bastante variado: preparar una materia, realizar un trabajo práctico, despejar dudas de conceptos complejos, y hasta desgrabar clases completas en texto.

Según informa, las clases cuestan 600 pesos y duran aproximadamente dos horas.

“La pandemia nos llevó a reinventarnos, y empezar a utilizar herramientas, como son las redes sociales, que estaban a nuestro alcance desde ya hace mucho tiempo, pero que por ahí no eran tenidas en cuenta como un medio impulsor del desarrollo profesional, y que se hizo visible mientras intentábamos encontrar una salida, y seguir creciendo profesionalmente”, completa la joven abogada.

Para contar con su servicio de ayuda universitaria hay que contactarse al 249 428 1238.

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