La Plata atravesó una semana atravesada por la violencia escolar. Entre el lunes y el viernes se registraron seis hechos de distinta gravedad que tuvieron como denominador común las amenazas, la aparición de armas y la intervención directa de la Justicia y la Policía. El saldo: causas penales abiertas, allanamientos, protocolos activados y decenas de móviles afectados al cuidado de establecimientos.
Cronología de una semana tensa
El primer alerta fuerte llegó desde Villa Elisa. Una amenaza de tiroteo escrita en una puerta de la escuela obligó a la dirección a convocar una reunión de urgencia con docentes y padres. El protocolo se activó y se dio aviso a la Policía, aunque el autor del mensaje no fue identificado.
Horas después, la violencia pasó de la amenaza al hecho: en la Técnica 8 de La Plata se desató una batalla campal entre estudiantes. Trompadas, gritos y corridas en el patio terminaron con una nueva amenaza de tiroteo, esta vez en el baño del colegio. La dirección radicó la denuncia y pidió refuerzo de seguridad.
La escalada siguió en el Albert Thomas. Allí se abrió una investigación para determinar si un alumno amenazó a otro con un arma dentro del baño. El caso está en manos de la UFI de turno y la Dirección General de Cultura y Educación ya tomó intervención.

El hecho más grave se detectó cuando un alumno de quinto año llevó dos armas a un colegio de La Plata. El protocolo se activó de inmediato: evacuación parcial, requisa y aviso a la Policía. La investigación derivó en dos allanamientos en Lisandro Olmos. En los domicilios de dos menores hallaron armas de fuego y chalecos antibala. Ambos quedaron a disposición de la Justicia de Menores.
El último episodio volvió a tener epicentro en Villa Elisa. Un padre de la Primaria N° 28 acudió a la Justicia con el patrocinio del abogado Marcelo Peña para pedir una medida cautelar. Solicitó custodia policial preventiva, activación del protocolo de riesgo escolar, preservación de cámaras, identificación del autor y que se oficie a la Dirección General de Cultura y Educación. El escrito detalla que la amenaza de tiroteo generó pánico en la comunidad educativa.

El impacto en la calle
La seguidilla de casos obligó a la Policía a rediagramar el patrullaje. Solo en una jornada se destinaron unos 25 móviles para resguardar distintos establecimientos educativos de la ciudad. Los operativos especiales se montaron en los horarios de ingreso y egreso, lo que resintió la presencia policial en los barrios.
Desde las comisarías admiten que las amenazas viralizadas por redes o escritas en baños se multiplicaron en el último mes. Cada alerta, aunque sea falsa, obliga a activar el mismo protocolo: presencia policial, intervención de la DGCyE y contención a las familias.
Qué dice la Justicia
La mayoría de los casos están bajo investigación en fiscalías de La Plata. Cuando los involucrados son menores no punibles, la Justicia ordena medidas socioeducativas y seguimiento con el Servicio Local. Si hay mayores implicados, se avanza con imputaciones por amenazas agravadas y tenencia de arma.
El pedido de cautelar del padre de Villa Elisa marca un quiebre: es la primera vez en la semana que una familia judicializa directamente la falta de garantías. La presentación exige que el Estado asegure la integridad física de alumnos y docentes dentro del colegio.
La respuesta de Educación
La Dirección General de Cultura y Educación activó en todos los casos el protocolo de riesgo escolar. Incluye suspensión de clases para peritajes, asistencia de equipos de orientación, talleres con familias y acompañamiento psicológico. Sin embargo, directivos y gremios reclaman más presencia preventiva y menos reacción post-hecho.
Mientras tanto, la comunidad educativa platense cierra una semana con miedo, clases suspendidas y patrulleros en la puerta. La pregunta que queda es si se trata de hechos aislados o de un síntoma más profundo que entró a las aulas.









