En los próximos días se conocerá el nombre de un ex funcionario muy importante del gobierno de Julio Garro que pegará el salto y se incorporará al armado político del intendente peronista. Un movimiento que, en la lógica de la rosca platense, hace bastante ruido. Sobre todo porque no se trata de un dirigente menor ni de un “salto testimonial” para la foto.
Alak encendió hace tiempo los motores de su proyecto provincial. Lo hace con el visto bueno de Axel Kicillof, aunque sin bendición explícita. El gobernador, por ahora, evita meterse de lleno en la pelea de nombres donde también asoman Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi, Federico Otermín y hasta las siempre anotadas Mayra Mendoza y Victoria Tolosa Paz.
Pero el intendente de La Plata sabe algo: para competir en esa liga no alcanza solamente con gestión, territorialidad y actos llenos. Hace falta otra cosa. Comunicación política, estrategia, lectura fina del clima social y alguien que sepa cómo jugar cuando aparecen operaciones o momentos incómodos.
Y ahí aparece esta incorporación.
El dirigente en cuestión fue funcionario de peso en la era Garro, también pasó recientemente por el Concejo Deliberante y el año pasado terminó bastante desencantado de la convivencia política con La Libertad Avanza. Los que frecuentan cafés políticos, despachos y sobremesas legislativas probablemente ya tengan el nombre en la cabeza.
Hay otro detalle no menor: aunque nunca trabajó directamente con Alak, su padre supo formar parte del viejo alakismo. En política, como suele decirse, no existen las casualidades. Y menos en La Plata, donde todos se conocen más de lo que admiten públicamente.
Además, se trata de un hombre obsesivo de los números, las encuestas y la estrategia comunicacional. En el entorno de Garro reconocen todavía hoy que en la reelección de 2019 tuvo un rol determinante en el diseño político y mediático de aquella campaña.
Justamente eso era algo que le venía faltando al esquema de Alak. A comienzos de año este diario marcó que el intendente no estaba siendo “cuidado” políticamente desde lo comunicacional. Y no por responsabilidad del área de prensa —que viene siendo ordenada y efectiva— sino porque la gestión estaba demasiado absorbida por el día a día y sin un estratega dedicado exclusivamente a blindar imagen, ordenar agenda y responder en tiempo real a las operaciones de la política.
Ahora parece que eso empezó a cambiar.
Y como esta es “La Rosca Platense”, el nombre por ahora quedará bajo llave. Pero cuando finalmente se oficialice el pase, ya sabrás que lo leíste primero en LAPLATA1.com.