Tres delincuentes encapuchados ingresaron de madrugada en una vivienda del barrio El Mondongo, despertaron a su propietaria de 85 años y escaparon con millones de pesos, dólares y joyas. El caso volvió a poner en foco la inseguridad en La Plata y la vulnerabilidad de los adultos mayores frente a las bandas que atacan por sorpresa.
El hecho ocurrió cerca de las cuatro de la mañana en una casa de calle 117 entre 62 y 63. La jubilada dormía cuando escuchó ruidos en la cocina. Al levantarse descubrió que tres hombres con el rostro cubierto, guantes y ropa oscura ya estaban dentro de la propiedad.
Los ladrones habían logrado ingresar tras cortar dos barrotes de una ventana que da al patio trasero. Una vez adentro exigieron dinero y objetos de valor. La mujer les entregó una caja con entre dos y tres millones de pesos en efectivo, mientras los delincuentes revisaban otros ambientes en busca de más pertenencias.
Lo que llamó la atención de los investigadores fue el comportamiento de los asaltantes. Según declaró la víctima, durante el robo no fue golpeada ni amenazada físicamente. Incluso aseguró que le ofrecieron agua y le permitieron ir al baño mientras permanecía bajo control de la banda.
Antes de escapar, los delincuentes le pidieron que no llamara a nadie hasta que hubiera transcurrido un tiempo prudencial para facilitar su fuga. Recién media hora después, al no escuchar más movimientos, la mujer salió al patio y pidió ayuda a una vecina, quien avisó al hijo de la víctima y al 911.
Al revisar la vivienda, los familiares detectaron además el faltante de 600 dólares y varias alhajas, cuyo valor aún no fue determinado. La Policía Científica trabaja sobre rastros y cámaras de seguridad de la zona para identificar a los autores.
Una modalidad que no se detiene
El episodio expone una problemática que crece en la Ciudad: los asaltos a adultos mayores. Las bandas suelen actuar durante la madrugada, estudian los movimientos de las víctimas y eligen viviendas donde presumen la existencia de dinero en efectivo, ahorros o joyas.
La situación se suma a una larga lista de hechos violentos registrados en las últimas semanas en La Plata. A los robos domiciliarios se suman balaceras, intentos de homicidio y una escalada de violencia urbana.
El caso de la jubilada de 85 años refleja la preocupación que se escucha cada vez más entre los vecinos: la sensación de que nadie está completamente a salvo, ni siquiera dentro de su propia casa. Los habitantes linderos quedaron atravesados por el terror y repasan sus medidas de seguridad domiciliaria, aunque les será difícil conciliar el sueño.








