Camuzzi puso el límite y La Plata quedó paralizada. Ya van 10 días de crisis del GNC y el golpe cae directo sobre los taxistas, remiseros y fletes. Con cupos mínimos y colas eternas, miles de choferes no pueden trabajar y se quedan sin ingresos diarios.
El problema arrancó el viernes 12 de junio con la baja de temperatura. Desde entonces solo 6 estaciones de servicio de la Región tienen contratos firmes con la distribuidora. Las otras 39, con contratos interrumpibles, dejaron de vender. El cuello de botella quedó en 4 estaciones de La Plata, 1 de Berisso y 1 de Ensenada.
Los cupos son dramáticos. En una boca de expendio de la Ciudad solo autorizan 1.000 metros cúbicos por día. Con el consumo promedio, eso alcanza para apenas 75 autos por día entre taxis, remises y fletes. El resto se queda afuera, guardado hasta nuevo aviso.
La bronca estalló este fin de semana. En Berisso una estación tuvo cupo de 3.000 m³ por día y se llenó de autos platenses. Eso generó rispideces y cruces con los taxistas locales que también pelean por cargar.
Desde el Sindicato Unificado de Taxímetros de La Plata apuntan a la Municipalidad. “Debe ser la que tiene que regular la situación porque está dejando sin comer a numerosos choferes que necesitan imperiosamente trabajar para llevar el pan de cada día. Hubo mucha tristeza en los hogares que no pudieron tener una comida en el Día del Padre”, denunció Juan Carlos Berón, titular del gremio.
Los choferes aclaran que las estaciones no tienen la culpa. “El problema no es de las estaciones de servicio, es de Camuzzi que les pone un límite diario. Si se pasan de ese límite pueden tener serios problemas legales y hasta quedar sin servicio durante un largo tiempo”, explicó otro conductor en la fila.
La imagen de la crisis son las colas de hasta 7 cuadras. Tensión, ansiedad y bronca en cada estación que tiene GNC para vender. “Todo este tiempo que usamos para cargar combustible lo perdemos para trabajar, con las consecuencias en la recaudación. Pero si no cargamos combustible no podemos trabajar”, resumió un taxista.
El reclamo es unánime: “La Plata es la única ciudad que tiene este grave problema”. Mientras Camuzzi mantenga los cortes, las familias de los choferes siguen sin poder llevar el pan a la mesa.









