La reactivación del Senado bonaerense después de meses de virtual parálisis encontró a Axel Kicillof decidido a recuperar la iniciativa política. Horas antes de la primera sesión del año en la Cámara Alta, el gobernador envió tres proyectos estratégicos que exponen cuáles son sus prioridades de gestión y, al mismo tiempo, funcionan como un mensaje hacia el interior del peronismo.
Las iniciativas apuntan a dos áreas sensibles de la administración provincial: la salud pública y el mercado laboral. Por un lado, el Ejecutivo busca crear una empresa estatal destinada a fortalecer la producción de medicamentos y otra enfocada en emergencias sanitarias. Por el otro, impulsa la denominada “Ley Rappi”, que busca regular las condiciones laborales de quienes trabajan en plataformas digitales.
No es casual el momento elegido. Los dos proyectos sanitarios ya habían sido presentados anteriormente, pero terminaron perdiendo estado parlamentario debido a la falta de actividad legislativa. Durante meses, la interna entre los distintos sectores de Unión por la Patria bloqueó el funcionamiento normal de la Cámara y dejó en suspenso iniciativas consideradas prioritarias por el Gobierno provincial.
La sesión convocada por Verónica Magario para este miércoles marca el regreso formal de la actividad legislativa, aunque la disputa interna está lejos de haberse resuelto. Kicillof, La Cámpora y el massismo lograron acordar el reparto de presidencias de comisiones, pero todavía no alcanzaron un entendimiento político más profundo que permita avanzar con proyectos de alto impacto.
Uno de los focos de conflicto sigue siendo la vicepresidencia segunda del Senado. El massismo reclama ese lugar para Malena Galmarini, mientras que actualmente continúa ocupándolo la dirigente cercana al gobernador Ayelén Durán. La discusión refleja una tensión que trasciende los cargos y expone la pelea por el control político dentro del oficialismo bonaerense.
En ese contexto, la decisión de Kicillof de enviar los proyectos tiene una fuerte carga política. No solo busca reinstalar temas de gestión en la agenda pública, sino también mostrar capacidad de conducción en un momento donde las diferencias internas continúan condicionando el funcionamiento de la Legislatura.
Los expedientes recién tomarán estado parlamentario durante la sesión de este miércoles y no serán tratados de inmediato. Sin embargo, su presentación sirve para marcar territorio en una etapa donde el gobernador intenta consolidar su liderazgo dentro del peronismo bonaerense mientras la disputa con el kirchnerismo y el massismo sigue abierta.
La señal es clara: mientras la interna continúa, Kicillof busca que la Legislatura vuelva a discutir los proyectos de su gestión y no únicamente el reparto de poder dentro del oficialismo.