La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó un nuevo giro este viernes con la detención de Marianela Soledad Palmero, pareja del principal acusado, quien quedó imputada por presuntamente colaborar en el encubrimiento del crimen ocurrido en la ciudad de Córdoba.
La medida fue ordenada por el fiscal Raúl Garzón, quien la acusó de “encubrimiento doblemente agravado por el hecho precedente y por mediar violencia de género”. Según la hipótesis de los investigadores, Palmero se encontraba dentro de la vivienda del barrio Cofico cuando ocurrió el asesinato y habría participado en maniobras para ocultar pruebas clave.
La detención se produjo pocas horas después de que se conocieran detalles de su declaración testimonial, incorporada al expediente tras el levantamiento del secreto de sumario. Allí reconstruyó los movimientos de Lucas Barrelier durante la noche del 23 de mayo, cuando Agostina fue vista con vida por última vez.
Su nombre también apareció en el testimonio de Matías, uno de los inquilinos de la denominada “casa del horror”. El joven declaró que, la noche siguiente a la desaparición de Agostina, encontró a Barrelier acostado en su habitación junto a su madre y Palmero.
Según ese relato, el acusado estaba “bajoneado” y aseguró que lo estaban responsabilizando por la desaparición de la adolescente. Además, recordó que Barrelier intentó explicar que solamente le había dado dinero para un viaje en Uber, aunque terminó quebrándose emocionalmente, lloró y dejó de hablar.
Mientras Barrelier continúa detenido e imputado por el femicidio de Agostina Vega, la Justicia busca determinar el grado de participación que tuvo Palmero en las maniobras posteriores al crimen para borrar rastros y dificultar el avance de la investigación.
El caso conmocionó a Córdoba luego de que Agostina Vega desapareciera el 23 de mayo. Las cámaras de seguridad la registraron ingresando a una vivienda del barrio Cofico, donde los investigadores creen que fue asesinada. Días más tarde, sus restos fueron encontrados en un descampado y la causa apuntó desde el inicio contra Barrelier, expareja de la madre de la víctima, quien además habría intentado manipular registros fílmicos para desviar la investigación.







