Los millones detrás de los incidentes en la Municipalidad: la historia del sistema que Alak decidió terminar en La Plata

Los destrozos en el Palacio Municipal expusieron el trasfondo de un cambio que mueve más de $1.000 millones al año. La gestión de Julio Alak reemplazó un sistema de contrataciones directas por licitaciones públicas con el objetivo de transparentar el gasto y optimizar recursos
Foto de archivo / Jonatan Grima

Las imágenes de las puertas destrozadas, los vitrales rotos y los incendios frente al Palacio Municipal recorrieron el país. Sin embargo, detrás de los graves incidentes ocurridos este viernes existe una discusión mucho más profunda: el cambio de un sistema de contratación que movía más de $1.000 millones por año y que la gestión de Julio Alak decidió reemplazar por un mecanismo de licitaciones públicas.

Durante más de una década, el Municipio contrató de manera directa a cooperativas para realizar distintas tareas de mantenimiento urbano. Según informó oficialmente la Comuna, ese esquema se mantenía desde 2011 y representaba una erogación cercana a los 90 millones de pesos mensuales, sin atravesar procesos de licitación abiertos.

La decisión de modificar ese mecanismo no fue aislada. De acuerdo con la Municipalidad, el Tribunal de Cuentas de la Provincia advirtió que ese sistema no podía sostenerse indefinidamente mediante contrataciones directas y que correspondía avanzar hacia licitaciones públicas, un procedimiento que permite la participación de distintos oferentes bajo reglas previamente establecidas.

Para el gobierno municipal, el nuevo esquema representa una mejora en la administración de los recursos públicos. La competencia entre empresas y cooperativas permite comparar propuestas económicas, exigir mejores condiciones de prestación, reforzar los controles sobre la ejecución de los trabajos y evitar que un mismo prestador permanezca durante años sin competir con otros. En términos presupuestarios, la expectativa oficial es lograr una utilización más eficiente del dinero de los contribuyentes.

En ese contexto aparece el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), organización social que nuclea distintas cooperativas de trabajo y que encabezó la protesta frente al Palacio Municipal. Parte de esas cooperativas participaban del sistema de contratación directa que ahora fue reemplazado. Desde el Municipio sostienen que la reforma no excluye a ninguna organización, sino que establece que todos los interesados deberán competir en igualdad de condiciones mediante licitaciones públicas.

La tensión escaló durante la manifestación cuando un grupo de manifestantes rompió puertas, ventanas y vitrales del edificio comunal, además de protagonizar enfrentamientos con la Policía e incendiar distintos elementos frente al ingreso. El saldo fue de policías heridos, importantes daños materiales y 22 personas detenidas, mientras la Municipalidad presentó una denuncia penal y se constituyó como particular damnificada.

El episodio también generó un hecho político poco frecuente. Tanto el PRO como La Libertad Avanza respaldaron públicamente la decisión de la gestión de Julio Alak de avanzar judicialmente contra los responsables de los destrozos. Para ambos espacios, la violencia terminó eclipsando cualquier discusión política sobre el nuevo sistema de contrataciones.

Más allá de la investigación judicial por los incidentes, el debate de fondo seguirá abierto. Mientras el Municipio sostiene que las licitaciones permitirán transparentar el gasto y mejorar el uso del presupuesto, las organizaciones que rechazaron el cambio cuestionan la modificación del esquema que funcionó durante más de quince años y que ahora quedó definitivamente bajo revisión.