La pediatra platense María Florencia Rodas rompió el silencio luego de que la Justicia obligara a una mujer a retractarse públicamente por el escrache que había realizado en su contra en redes sociales. La profesional aseguró que las acusaciones afectaron gravemente su vida personal y laboral, al punto de tener que renunciar a su cargo en el Hospital Municipal Guillermo Hernández de Verónica.
El conflicto se originó en octubre de 2025, cuando una madre quedó disconforme con la atención que recibió su hija de 18 meses en la guardia del centro de salud. Tras el episodio, publicó mensajes en Facebook, Instagram y WhatsApp donde cuestionó el desempeño profesional de Rodas, la insultó y hasta la amenazó con esperarla a la salida de su trabajo.
La situación escaló rápidamente en una ciudad de apenas 10 mil habitantes, donde las publicaciones se viralizaron. Según relató la médica, comenzó a sufrir el rechazo de algunos pacientes y familiares, lo que terminó afectando su continuidad laboral en el hospital.
Luego de una denuncia penal y tras una revisión del caso impulsada por la abogada Stefanía Alba Nájera, las partes alcanzaron un acuerdo en la Secretaría de Mediación y Conciliación Penal del Ministerio Público Fiscal bonaerense. Como parte de ese entendimiento, la mujer debió publicar una retractación y reconocer que las expresiones difundidas eran falsas y habían perjudicado el honor y la imagen profesional de la pediatra.

En el texto de disculpas, la madre admitió que Rodas actuó “de manera protocolar, correcta y sin omitir acción alguna” durante la atención de su hija. Además, expresó su arrepentimiento, pidió perdón públicamente y se comprometió a no repetir conductas similares.
Tras conocerse la resolución, la médica habló con Clarín y recordó el difícil momento que atravesó. “Me hizo mucho daño en su momento y la pasé muy mal. No quiero que esto vuelva a suceder. En las guardias y los lugares de atención, los médicos estamos siendo maltratados de manera indebida”, afirmó.
Rodas también explicó que el conflicto tuvo consecuencias económicas, ya que debió abandonar uno de sus trabajos. “Me complicó también desde lo económico porque tuve que dejar un trabajo. Entiendo la preocupación de los padres, pero del otro lado también hay personas trabajando. Debemos saber que los actos tienen consecuencias. No se puede decir cualquier cosa en cualquier red social”, sostuvo.
El caso quedó definitivamente cerrado luego de la retractación pública. No hubo condena penal ni reclamo civil, pero el acuerdo restaurativo dejó asentado el reconocimiento del daño causado a la profesional.







