Las derrotas duelen. Mucho más cuando se producen en una final del mundo. Pero el paso del tiempo también pone las cosas en perspectiva. Y cuando eso ocurra, la despedida de Lionel Messi de los Mundiales quedará marcada por un detalle que muy pocos podrán igualar.
Entre los grandes nombres que dominaron el fútbol durante casi dos décadas —Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar Jr. y Luka Modric— solo el capitán argentino pudo bajar el telón de su carrera mundialista disputando una final. No fue campeón esta vez, pero se fue peleando por el título hasta el último segundo.

Cristiano Ronaldo, máximo goleador de la historia de Portugal, disputó seis Copas del Mundo, pero nunca pudo alcanzar una final. Su mejor actuación fue el cuarto puesto en Alemania 2006 y su despedida llegó lejos de la definición.
Neymar, el máximo goleador histórico de Brasil junto con Pelé, tampoco consiguió jugar el partido decisivo. Las lesiones y las eliminaciones prematuras marcaron sus últimos Mundiales y, aunque alguna vez dejó abierta una mínima posibilidad de regresar, todo indica que su ciclo con la selección brasileña quedó atrás.

Luka Modric, por su parte, protagonizó una de las historias más admirables del fútbol moderno. Con una Croacia de enorme personalidad alcanzó la final de Rusia 2018 y el tercer puesto en Qatar 2022. Sin embargo, su despedida mundialista llegó antes del último partido por el título.
Messi, en cambio, volvió a desafiar al tiempo. Con 39 años disputó su sexto Mundial, condujo otra vez a la Selección argentina hasta la final y estuvo a un paso de levantar una segunda Copa del Mundo consecutiva. No pudo ser. España se quedó con el título, pero el rosarino volvió a dejar una actuación que alimenta aún más su leyenda.

La imagen final resume una carrera extraordinaria. Mientras otras figuras históricas se fueron quedando en distintas estaciones del camino, Messi eligió despedirse donde todos sueñan estar: en una final del Mundial. Y aunque esta vez la copa quedó del otro lado, su adiós volvió a estar a la altura de una trayectoria irrepetible.
Si hacía falta una última prueba para dimensionar su legado, los números hablan por sí solos. Messi se va como el futbolista con más partidos, más minutos y más presencias en la historia de los Mundiales, el único que fue elegido dos veces como Balón de Oro de la Copa del Mundo y el único jugador que convirtió en todas las instancias de una misma edición: fase de grupos, octavos, cuartos de final, semifinal y final en Qatar 2022. También deja otra marca que resume dos décadas de vigencia: dio al menos una asistencia en cinco Mundiales diferentes. Son récords que probablemente algún día puedan ser igualados, pero que hoy ayudan a explicar por qué su historia en la Copa del Mundo no se parece a ninguna otra.








