Todavía nadie habla en voz alta de candidaturas. Ni falta que hace. En la política platense las primeras señales casi nunca llegan en un acto, sino en conversaciones de pasillo, cafés y reuniones reservadas. Y en las últimas semanas, un nombre empezó a repetirse donde hasta hace poco no aparecía: Nicolás Morzone.
No se trata de una candidatura lanzada ni de una decisión tomada. Pero sí de un dirigente que algunos sectores del PRO comenzaron a mirar con otros ojos pensando en el 2027. Quienes impulsan esa idea sostienen que, durante los últimos años, Morzone logró construir un perfil político que sintoniza con la línea que Jorge Macri busca imprimirle al partido.

El concejal dejó atrás una imagen más asociada a la gestión para convertirse en una de las voces más duras de la oposición local. Sus proyectos vinculados a la seguridad y el orden público le dieron una visibilidad que trascendió La Plata. El denominado “Plan Antifisuras”, la propuesta de enrejar la Plaza Islas Malvinas, las iniciativas para endurecer controles sobre el espacio público y hasta la polémica idea de levantar un “paredón” para desalentar el ingreso de delincuentes desde el Conurbano terminaron moldeando una identidad política que, puertas adentro del PRO, consideran que interpreta una demanda de parte del electorado.
Ese cambio de perfil también coincidió con un crecimiento dentro de la estructura partidaria. Morzone, que pasó por el Consejo Escolar, integró el Ejecutivo durante la gestión de Julio Garro y hoy preside el bloque PRO en el Concejo Deliberante, fue incorporado este año al Consejo Directivo del PRO bonaerense, una señal que varios leyeron como un reconocimiento a su posicionamiento.

Claro que la historia recién empieza y el tablero está lejos de definirse. La primera incógnita sigue siendo Julio Garro. Si el exintendente decide volver a competir por el Palacio Municipal, nadie duda de que buscará ordenar la discusión interna detrás de un dirigente de su confianza. En ese esquema, Marcelo “Chuby” Leguizamón aparece como el nombre que mejor expresa la continuidad de ese espacio.
Pero tampoco son pocos los que imaginan otro escenario. Si Garro termina apostando a un armado conjunto entre el PRO y La Libertad Avanza, o directamente decide jugar en otra cancha, el partido deberá encontrar un nuevo referente para disputar la ciudad. Y es ahí donde algunos creen que Morzone podría encajar con naturalidad.

Claro que, llegado ese momento, tampoco tendría el camino despejado. En esa misma franja política también aparece Juan Pablo Allan, referente del bullrichismo en La Plata, con un perfil ideológico similar y un nivel de conocimiento construido durante varios años de exposición pública.

Falta una eternidad para el cierre de listas, pero en política las candidaturas rara vez nacen de un día para otro. Primero aparecen los comentarios, después los sondeos y recién mucho más tarde las definiciones. En el PRO platense aseguran que todavía nadie tiene la lapicera. Lo que sí empezó a moverse, casi en silencio, es la conversación. Y en esa charla, el apellido Morzone ya dejó de ser una sorpresa para convertirse en una posibilidad.







