Durante años, el bruerismo optó por un perfil bajo. Desde la salida del poder en 2015, Pablo Bruera prácticamente se alejó de la actividad política para dedicarse a su estudio jurídico y a otras actividades, mientras que la reconstrucción del espacio quedó en manos de sus hermanos Mariano y Gabriel.
Fue allí donde nació el Frente Sí dentro del peronismo platense, con la decisión estratégica de instalar a Guillermo Escudero como principal referente del sector. La explicación era sencilla: entendían que ninguno de los Bruera reunía entonces las condiciones para volver a encabezar una candidatura y, particularmente, Mariano arrastraba un complejo escenario judicial.
Ese panorama cambió este año. La Suprema Corte de Justicia bonaerense dejó firme la absolución de Mariano Bruera en la causa por asociación ilícita vinculada a las rezonificaciones durante la gestión municipal, al rechazar el último recurso presentado por la Fiscalía. De esa manera quedó cerrada la discusión judicial en la órbita provincial y el exfuncionario terminó desvinculado de la causa.
En el armado político nadie desconoce que Mariano sigue siendo el principal sostén territorial del bruerismo. Quienes conocen la estructura recuerdan que durante las gestiones de Pablo fue uno de los grandes armadores políticos del oficialismo local, con una red de dirigentes y referentes barriales construida durante años. “Siempre cumplía; cuando no podía, tampoco prometía de más”, resume un viejo dirigente peronista que compartió aquella etapa.
Con ese nuevo escenario, en el entorno de los Bruera comenzó a crecer una idea que hasta hace poco parecía imposible: volver a tener a un Bruera como candidato. Según pudo saber La Rosca Platense, la intención es que Mariano integre alguna de las listas legislativas del peronismo en 2027.
Eso no significa, aclaran cerca del espacio, abandonar el proyecto político que encarna Guillermo Escudero. La apuesta sería ampliar el volumen del sector y combinar ambas figuras, aunque con un dato político que consideran determinante: después de años de reconstrucción, creen que llegó el momento de que el apellido Bruera vuelva a ocupar un lugar visible en la boleta.
En el peronismo platense siguen con atención esos movimientos. El apellido conserva niveles importantes de conocimiento en la ciudad y, más allá de las miradas encontradas que todavía genera su gestión, en el espacio consideran que la situación judicial ya no representa un obstáculo y que Mariano puede volver a jugar en primera línea. El desafío ahora será medir cuánto capital político conserva el bruerismo después de más de una década fuera del Palacio Municipal.