El fenómeno climático El Niño 2026/27 podría convertirse en uno de los más intensos de las últimas décadas. Así lo indica un nuevo informe de Meteored, basado en proyecciones del modelo europeo ECMWF y en datos del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia.
Según el reporte, la probabilidad de que el evento alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre aumentó del 63% al 81% en menos de un mes. De concretarse, competiría con los históricos episodios registrados en 1982-83 y 1997-98.
El meteorólogo de Meteored, Mauricio Norman Saldívar, explicó que los efectos del fenómeno ya comenzaron a manifestarse y se intensificarán hacia la primavera y el verano. En ese contexto, advirtió que el mayor impacto se concentrará en el nordeste argentino y en la cuenca del Plata, donde el incremento de las lluvias podría coincidir con la crecida estacional del río Paraná y elevar el riesgo de inundaciones.
Los mapas de anomalías de precipitación elaborados por Meteored muestran que entre agosto y octubre las lluvias superiores a lo normal se concentrarán principalmente en el este y nordeste del Litoral. En paralelo, la región central del país comenzará a registrar precipitaciones mensuales hasta un 30% por encima de los valores habituales.
Durante el verano, la señal húmeda se intensificará y abarcará prácticamente todo el Litoral. Las provincias de Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y el noreste de Santa Fe aparecen entre las zonas con mayores excesos de lluvia, con acumulados que podrían superar ampliamente los 60 milímetros por encima de los promedios mensuales.
El informe también prevé precipitaciones superiores a las normales en sectores semiáridos del oeste argentino y parte de la Patagonia, mientras que la zona cordillerana de Cuyo y el NOA mantendrían un escenario favorable para la recarga de nieve y glaciares durante buena parte de la primavera. En contraste, el oeste del sur patagónico podría experimentar un marcado déficit de lluvias.
Los especialistas remarcan que no es necesario un evento extremo para que se produzcan inundaciones. La combinación de lluvias intensas, crecidas de los ríos y sistemas de drenaje insuficientes puede generar situaciones críticas incluso durante años de neutralidad climática. Por eso, recomiendan fortalecer los planes de prevención tanto a nivel gubernamental como familiar para reducir el impacto de los eventos meteorológicos más severos.