Cerró la calesita de Plaza Paso y La Plata pierde otro pedazo de su infancia

Tras casi tres décadas de historia en 13 y 44, la emblemática calesita bajó la persiana por razones económicas y culturales. La ciudad llegó a tener más de 20 y hoy apenas resisten un puñado, sostenidas por el esfuerzo de sus calesiteros
Sociedad  ·  27/07/2026 · 12:56hs
Foto: Gentileza Info Blanco Sobre Negro
Foto: Gentileza Info Blanco Sobre Negro

La histórica calesita de 13 y 44 dejó de funcionar de manera definitiva. La ciudad, que llegó a tener más de 20 repartidas entre plazas y parques, hoy conserva apenas un puñado. La crisis económica, los cambios culturales y la falta de políticas de apoyo aceleran el final de una tradición.

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El sonido de la música se apagó y la sortija dejó de girar. Desde el último viernes, la calesita de Plaza Paso pasó a formar parte del recuerdo y La Plata perdió uno de esos lugares que atravesaron la infancia de miles de vecinos durante décadas.

Después de casi 30 años al frente del histórico juego de 13 y 44, Adrián Rino Demarchi decidió dar de baja la concesión municipal. Detrás de esa decisión no hay un hecho aislado, sino el reflejo de una realidad que desde hace años golpea a los calesiteros: cada vez menos chicos, mayores costos para mantener la actividad y un cambio en las formas de entretenimiento que fue dejando a las calesitas en un segundo plano.

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No siempre fue así. Hubo un tiempo en que recorrer las plazas de La Plata era encontrarse con una calesita casi en cada barrio. A fines de los años noventa y comienzos de los 2000 funcionaban más de veinte, convertidas en una parada obligada para las familias durante los fines de semana. Eran el primer caballo, el primer volante de un autito, la ilusión de sacar la sortija para conseguir otra vuelta y el saludo del calesitero que conocía a todos los chicos por su nombre.

Con el correr de los años ese mapa comenzó a reducirse. Las crisis económicas fueron debilitando la actividad y la pandemia terminó por acelerar un proceso que ya parecía inevitable. Aunque en 2021 hubo iniciativas para reconocer el valor cultural de las calesitas e impulsar medidas de acompañamiento, la recuperación nunca alcanzó para revertir la tendencia.

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La paradoja es que estos juegos tienen un reconocimiento oficial desde hace más de dos décadas. En 2004 fueron declarados Patrimonio Histórico de La Plata por el Concejo Deliberante, justamente por representar mucho más que un entretenimiento: forman parte de la identidad de los barrios y de la memoria afectiva de varias generaciones.

Con el cierre de Plaza Paso, el listado de calesitas activas vuelve a achicarse. Siguen funcionando las de Plaza Belgrano, Parque Alberti, Plaza Olazábal, Plaza Sarmiento, Plaza Irigoyen, Parque Castelli, Plaza Iraola, City Bell, el Paseo del Bosque y la República de los Niños, mientras que la de Parque Saavedra permanece cerrada por las obras de remodelación.

Cada una de ellas resiste gracias al esfuerzo de quienes todavía apuestan por un oficio que parece ir desapareciendo. Sin un acompañamiento sostenido y sin nuevas generaciones que vuelvan a apropiarse de estos espacios, el riesgo es que las calesitas dejen de ser parte del paisaje platense y sobrevivan únicamente en los recuerdos de quienes alguna vez esperaron ansiosos que la música anunciara una vuelta más.

Porque cuando una calesita cierra, no desaparece solamente un juego. También se pierde un punto de encuentro, una tradición y un pedazo de la memoria de la ciudad.

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