Mientras Javier Milei eligió una exposición pública de alto voltaje durante su participación en el Consejo de las Américas, Axel Kicillof protagonizó un movimiento mucho más silencioso, pero con fuerte contenido político. El gobernador bonaerense mantuvo durante aproximadamente una hora una conversación reservada con representantes de algunas de las principales compañías que operan en la Argentina.
La reunión tuvo como anfitriona a Susan Segal, presidenta y CEO del Americas Society/Council of the Americas y una figura con fuertes vínculos con el empresariado estadounidense. La ejecutiva fue quien impulsó la presencia del mandatario bonaerense en el Hotel Alvear y abrió el intercambio manifestando el interés de los empresarios por conocer su mirada sobre el escenario argentino.
Kicillof llegó acompañado por dos funcionarios centrales de su administración: el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, uno de sus principales colaboradores políticos, y el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa. La conformación de la comitiva buscó poner especialmente sobre la mesa la situación de la economía real y el impacto del programa nacional sobre la producción y el consumo.
Durante la conversación, el Gobernador combinó críticas con algunas señales hacia sus interlocutores. Reconoció la importancia del orden macroeconómico, pero planteó que no puede conseguirse a costa de una caída permanente del consumo, el comercio y la actividad productiva. También habría advertido que la sostenibilidad política y social del programa económico debe analizarse más allá de los balances particulares de las compañías.

El encuentro terminó en buenos términos y con una invitación para continuar el diálogo en La Plata. Ese dato adquiere una dimensión política especial porque Kicillof comienza a transitar un terreno históricamente complejo para una parte del peronismo: la relación con el denominado círculo rojo y con sectores económicos vinculados a Estados Unidos.
El movimiento también aparece mientras el Gobernador profundiza su construcción nacional y busca ampliar su perfil más allá de la Provincia. En su entorno saben que cualquier acercamiento al establishment será observado tanto por los mercados como puertas adentro del peronismo, especialmente por aquellos sectores que históricamente mantuvieron una posición confrontativa frente a esos grupos de poder.
En ese contexto también aparecen diferencias dentro del propio espacio opositor. Semanas atrás, el gobernador riojano Ricardo Quintela había planteado la posibilidad de avanzar con expropiaciones ante un eventual regreso del peronismo al Gobierno nacional. Desde el entorno bonaerense tomaron distancia de esa posición, una señal adicional sobre el perfil económico y político que Kicillof intenta proyectar.
La foto general empieza así a mostrar movimientos anticipados entre las principales figuras opositoras. Sergio Massa también volvió a elevar su exposición y conserva vínculos históricos con sectores empresarios y diplomáticos, mientras el kirchnerismo todavía no exhibe una candidatura definida. Kicillof, por su parte, sigue sumando contactos con gobernadores y dirigentes del interior mientras comienza a abrir una puerta que hasta ahora había transitado con mayor cautela: el diálogo directo con el poder económico.







