Daniel Vila fue reconocido por el Senado como Empresario Destacado del Año: el legado que quiere dejarles a sus hijos

El presidente del Grupo América recibió la distinción en el marco de los premios Labor 2025. Durante su discurso habló de solidaridad, repasó el trabajo social de la Fundación Grupo América y dejó una reflexión personal ante su familia

El empresario y doctor Daniel Vila fue reconocido este lunes por el Senado de la Nación como Empresario Destacado del Año, durante la entrega de las distinciones Labor 2025 que se desarrolló en el Salón Azul del Palacio Legislativo.

La ceremonia fue organizada por la senadora nacional Ana Marks y la Asociación Civil No Más Hambre & Casa Justina, con el objetivo de distinguir a personas e instituciones que, mediante su actividad y compromiso social, contribuyen con la solidaridad, la inclusión y el bienestar de los sectores más vulnerables.

“A quienes tenemos alguna responsabilidad social nos invita a continuarla y que haya ocurrido este evento en esta casa como es el Senado de la Nación, jerarquiza aún más el acto porque la Casa de las Leyes le da una jerarquía institucional muy importante”, expresó Vila al recibir el reconocimiento. Además, destacó la articulación entre ambos sectores: “Lo público y lo privado cuando se mezclan dan resultados positivos”.

Durante su intervención, el presidente del Grupo América recordó una enseñanza que conserva desde su infancia en un colegio católico: la parábola del buen samaritano. A partir de aquel relato bíblico, Vila puso el foco en una acción aparentemente sencilla pero que, según planteó, resulta fundamental frente a las necesidades de los demás: detenerse.

“¿Cuál es la diferencia entre los tres? La diferencia es que el samaritano se detuvo”, sostuvo. Y profundizó: “No le prestamos atención al que necesita, no le damos una mano al que nos la pide, o un plato de comida, o un abrigo”. Para Vila, “en la vida tenemos que empezar a detenernos, y tenemos que empezar a mirar al que nos necesita, porque es el acto de solidaridad más grande que podemos tener”.

En ese marco, repasó el trabajo desarrollado durante más de dos décadas por la Fundación Grupo América. Según detalló, sus diferentes iniciativas alcanzaron a unos 600.000 mendocinos. “Uno de cada cuatro mendocinos ha recibido algo, un plato de comida, una vivienda, un centro de salud de la fundación”, afirmó.

También destacó el programa Vendimia Solidaria, mediante el cual se recaudan fondos destinados a distintas acciones de asistencia. “Tenemos el orgullo de decir que hemos juntado ya más de 12.400.000 dólares en estos 22, 23 años que llevamos de trabajo”, indicó Vila.

El momento más personal de su discurso llegó sobre el final, cuando se refirió a su esposa, Pamela David, y a sus hijos, presentes durante la ceremonia. Allí explicó cuál es el legado que pretende dejarles más allá de los logros profesionales y materiales alcanzados a lo largo de su vida.

“En la vida se pueden conseguir cosas, de hecho, sí. Hay que tratar de conseguirlas. En la vida se pueden construir cosas y hay que tratar de construirlas”, reflexionó. Pero inmediatamente marcó cuál considera su enseñanza más importante: “Quiero que como legado también les quede esta necesidad que tenemos como seres humanos de detenernos y de mirar al otro”.