Después de más de cinco décadas de actividad, una histórica fábrica textil de La Plata se prepara para bajar definitivamente sus persianas. Se trata de Clan Issime, una empresa familiar que funciona desde 1973 en Tolosa y que llegó a tener 129 trabajadores entre su planta de producción y sus locales comerciales.
Dolores y Jorge Bizet están al frente de la firma junto a su hijo Martín. La fábrica funciona en 526 entre 14 y 15 y, según confirmaron sus propietarios, el cierre definitivo está previsto para el próximo lunes 31 de agosto, poniendo fin a 53 años de historia en la ciudad.
El contraste con los años de mayor actividad muestra la magnitud de la caída. En 2007, Clan Issime alcanzó su pico con 129 empleados distribuidos entre la fábrica y sus puntos de venta. Actualmente, apenas nueve trabajadores continúan formando parte de la empresa.
El cierre estará acompañado por un remate del stock disponible y de las maquinarias utilizadas durante años para la producción. De acuerdo con lo explicado por la familia, el dinero obtenido será destinado a afrontar los pagos correspondientes a los nueve empleados que permanecen en la firma.

Jorge Bizet aseguró que uno de los principales factores que terminó haciendo inviable la continuidad fue el ingreso de productos textiles importados y la dificultad para competir con esos precios. “Producimos, pero es imposible con las importaciones”, sostuvo al describir la situación que atraviesa la empresa.
Desde la firma consideran que la apertura a productos provenientes del exterior golpeó directamente a la industria nacional y profundizó las dificultades que ya venía atravesando el sector. “Es un cóctel explosivo”, resumieron sus propietarios, quienes también cuestionaron la falta de políticas destinadas a sostener y desarrollar la producción local.
Clan Issime atravesó distintas etapas desde que comenzó a producir en La Plata en 1973. Durante décadas logró expandirse, abrir locales y convertirse en fuente de trabajo para más de un centenar de personas, hasta que su estructura comenzó a achicarse progresivamente.
El lunes 31 de agosto marcará el final de esa historia. Con apenas nueve empleados y un remate de máquinas y mercadería como última instancia, la familia Bizet se prepara para cerrar una fábrica que produjo durante 53 años en Tolosa y que hoy asegura que ya no encuentra condiciones para continuar.








