El comercio de La Plata atraviesa un momento que podría modificar definitivamente el mapa de compras de la ciudad. A la fuerte caída del consumo, los costos laborales y de servicios y el crecimiento de las ventas por Internet se suma un problema que comerciantes consideran cada vez más difícil de sostener: los alquileres de los locales ubicados en los principales corredores comerciales.
La situación ya tiene números concretos. Un relevamiento reciente detectó 34 negocios cerrados con cartel de alquiler y otros dos en liquidación en los corredores de calles 8 y 9, calle 12 y avenida 137 de Los Hornos. En el eje de 8 y 9 solamente había 24 locales sin actividad. El fenómeno viene de antes: un estudio sobre 4.739 comercios de la ciudad había registrado alrededor de un 9,5% de locales cerrados definitivamente o disponibles para alquilar.
Pero hay un dato que comienza a generar un fuerte cuestionamiento puertas adentro del sector: los precios de los alquileres no acompañaron la caída de las ventas ni el aumento de la oferta de locales vacíos. Actualmente pueden encontrarse propiedades comerciales por varios millones de pesos mensuales y, en uno de los casos relevados recientemente en el Centro, el costo llegaba a $19 millones más IVA, es decir, casi $23 millones por mes. En calle 12 también aparecen ofertas que alcanzan los $12 millones mensuales.
“No la ven, deberían cuidarnos, asegurarse un fijo todos los meses porque más de uno va a estar varios meses sin poder alquilar estos locales impagables”, cuestionó ante LAPLATA1.com un comerciante que observa con preocupación el escenario. La advertencia apunta directamente a los propietarios: por primera vez en mucho tiempo, la cantidad de persianas bajas y la falta de interesados podrían empezar a modificar una relación en la que las mejores ubicaciones comerciales históricamente tuvieron una fuerte demanda.

Otros directamente comenzaron a pensar sus negocios sin salón de venta. “Mi marca ya es conocida por los platenses, me ahorro la presión de los juicios laborales injustificados y a estos caranchos que me alquilaron durante años a precios desorbitantes”, expresó otro comerciante que decidió abandonar el Centro y concentrarse en la venta online. No es un fenómeno aislado: referentes comerciales de la ciudad ya habían advertido que, frente a la caída del consumo y los elevados costos, algunos comerciantes migran hacia Internet, ferias o ubicaciones más económicas.
El diagnóstico general tampoco resulta alentador. La Federación Empresaria de La Plata advirtió meses atrás que la actividad comercial acumulaba 13 trimestres consecutivos de caída, mientras que un relevamiento había registrado 455 locales cerrados, en venta o alquiler sobre 4.739 analizados y una fuerte suba de la vacancia en el microcentro. La entidad puso entre las causas al deterioro del consumo, los costos fijos y la competencia del e-commerce y las compras al exterior. “Están matando los centros comerciales de la ciudad y la Municipalidad está en Narnia, ni se mete”, cuestionó una comerciante que recientemente bajó la persiana.

En ese contexto aparece un actor que hasta hace poco era observado principalmente como una amenaza para los centros comerciales tradicionales y que ahora algunos comerciantes empiezan a mirar como una posible alternativa: Distrito Diagonal. El shopping que se construye en Gonnet ya alcanzó aproximadamente el 50% de avance y tiene prevista su inauguración para mediados de 2027. Tendrá más de 22.000 metros cuadrados de superficie comercial, alrededor de 100 locales, siete salas de cine, gastronomía, entretenimiento y 700 cocheras.
La paradoja empieza a instalarse entre quienes durante años apostaron por calles 8, 12 y otros corredores tradicionales: si permanecer en el Centro deja de ser económicamente viable, el shopping podría competir no solamente por los consumidores sino también por los propios comerciantes. Todavía falta conocer qué valores y condiciones comerciales ofrecerá Distrito Diagonal, por lo que no puede afirmarse que resulte más barato. Pero con cada nueva persiana baja, el debate gana terreno: propietarios que deberán revisar sus pretensiones, comerciantes que aceleran su transformación digital y una ciudad que podría atravesar varios meses con una cantidad inédita de locales vacíos antes de que el mercado encuentre un nuevo equilibrio.









