Todo comenzó con una gripe que no se terminaba de curar. Gisele Macías, profesora de educación física de Quilmes, tenía apenas 30 años cuando empezó a sentirse cada vez más débil. Tras realizarse estudios por indicación médica recibió un diagnóstico inesperado: tenía leucemia en estado avanzado y necesitaba un trasplante de médula ósea cuanto antes.
Fue trasladada a La Plata e internada en estricto aislamiento. Allí comenzó un tratamiento que terminaría cambiando su vida en la Unidad de Trasplante de Médula Ósea del Hospital Interzonal General de Agudos Profesor Dr. Rodolfo Rossi. El servicio, que el 23 de septiembre cumplió 33 años, fue el primero de estas características inaugurado en un hospital público del país y ya realizó más de 900 trasplantes.
La médula ósea es la encargada de producir los componentes de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Según explicó Facundo Colombi Martínez, jefe de sala de la unidad, en enfermedades como la leucemia se utilizan altas dosis de quimioterapia o radioterapia para eliminar la médula enferma y luego repoblarla con células madre sanas.
En el caso de Gisele, la donante fue Elizabeth, su hermana gemela. Ambas habían sido adoptadas juntas cuando eran niñas y, tres décadas después, los estudios determinaron que tenían una compatibilidad del 99%. Las células madre de Elizabeth fueron recolectadas y posteriormente implantadas en Gisele. “Ni bien las recibí empecé a sentir hambre y energía”, recordó la paciente, que llegó a perder 15 kilos durante la enfermedad.

Una historia similar se vivió recientemente con Carolina, una mendocina de 48 años diagnosticada con mielodisplasia. De sus cinco hermanos, René resultó el más compatible y viajó desde Luján de Cuyo hasta La Plata para concretar la donación. El procedimiento se realizó mediante aféresis y, semanas después, la familia recibió la noticia que esperaba: Carolina evolucionaba favorablemente y podía recibir el alta.
Desde el Ministerio de Salud bonaerense remarcaron la importancia de ampliar el registro de potenciales donantes, ya que tres de cada cuatro pacientes que necesitan un trasplante no encuentran una persona compatible dentro de su familia. Para registrarse se requiere tener entre 18 y 40 años, pesar más de 50 kilos y encontrarse en buen estado de salud. El primer paso puede realizarse en los centros habilitados para la donación de sangre.
Los especialistas también buscan derribar uno de los principales mitos: donar médula ósea no significa realizar una punción en la columna. En la mayoría de los casos, las células madre se obtienen mediante aféresis, un procedimiento en el que la sangre pasa por una máquina que separa las células necesarias y devuelve el resto al organismo del donante.
Gisele ya cumplió diez años desde aquel trasplante que le cambió la vida. Después de recuperarse terminó sus estudios como profesora de educación física y también se recibió de profesora de yoga. Actualmente trabaja en distintas instituciones de Quilmes y conserva el mismo mensaje desde aquel día: promover la donación para que otras personas puedan tener la oportunidad que ella tuvo.









