Nicolás Sabo, hijo de Roberto Sabo, el kiosquero asesinado durante un robo en Ramos Mejía, decidió transformar una tragedia familiar en una herramienta contra la inseguridad. El joven desarrolló una aplicación que permite visualizar delitos en un mapa interactivo de la Argentina y brinda a los vecinos la posibilidad de reportar hechos ocurridos en sus barrios.
La iniciativa surgió después de una reunión vecinal en Ramos Mejía, donde los participantes plantearon la falta de información pública accesible sobre los delitos. “Uno de los temas que se planteó es que no hay un mapa de la inseguridad, no hay datos oficiales de denuncias o delitos que hayan sucedido”, explicó Nicolás en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.
Con conocimientos de programación y la ayuda de Claude, una herramienta de inteligencia artificial, comenzó a desarrollar el proyecto. Inicialmente estaba pensado para La Matanza, pero rápidamente empezó a recibir pedidos para incorporar otros distritos del conurbano bonaerense.
“Me preguntaron si podíamos agregar Quilmes, Morón y Moreno. Lo expandí al conurbano y me habló gente de Córdoba, por lo que lo hice a nivel nacional”, contó el joven, sorprendido por la repercusión que alcanzó su iniciativa.

La plataforma, denominada “Mapa de la Inseguridad en Argentina”, reúne información publicada por medios nacionales, provinciales y locales. Además, incorpora estadísticas del Sistema Nacional de Información Criminal y datos del Ministerio de Seguridad de la Nación, con registros correspondientes a 525 municipios y departamentos de las 24 jurisdicciones del país.
Una de sus principales características es que permite a los ciudadanos reportar hechos mediante la opción ”¿Te pasó algo? Que se vea”. También ofrece orientación para realizar denuncias ante las fiscalías o comisarías correspondientes, aunque los reportes ciudadanos dentro de la plataforma no reemplazan las denuncias policiales o judiciales.
El mapa utiliza diferentes colores para identificar los tipos de delitos: rojo para homicidios, gris para robos, verde para narcotráfico, violeta para secuestros, rosa para abusos, naranja para balaceras, azul para robos de vehículos y amarillo para hechos cometidos por motochorros.
“Fue mucha prueba y error, pero tuvo muy buena repercusión”, destacó Nicolás, quien se mostró satisfecho con la expansión de una herramienta que nació de una preocupación vecinal y que ahora busca dar visibilidad a los hechos de inseguridad en todo el territorio argentino.









