La ciudad de La Plata rindió homenaje a Itzjak Rabin al cumplirse 31 años de su asesinato, con la inauguración de un busto en su memoria en la Plazoleta Rabin. La ceremonia contó con la participación del intendente Julio Alak, la embajadora de Israel en Argentina, Ahuva Spieler Reshef, y el secretario de Relaciones Internacionales de la Municipalidad, Daniel Lipovetzky, junto a representantes de distintas instituciones de la comunidad judía.
La actividad tuvo como objetivo recordar el legado del ex primer ministro israelí y renovar el significado de un espacio público vinculado a la memoria, el diálogo y la convivencia pacífica. La inauguración del monumento reunió a autoridades políticas y religiosas en una jornada dedicada a reivindicar los valores democráticos y el entendimiento entre los pueblos.

Entre los presentes estuvieron Mauro Berenstein, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA); Osvaldo Armoza, presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA); el Gran Rabino Eliahu Hamra; y Federico Nemetsky, presidente de la Organización Sionista Argentina (OSA).
También participaron representantes de AMIA La Plata y del Centro Literario y Biblioteca Popular Israelita Max Nordau. A ellos se sumaron alumnos de la escuela J. N. Bialik, cuya presencia permitió poner el acento en la transmisión de la memoria histórica a las nuevas generaciones.

Tras la ceremonia, el secretario municipal de Relaciones Internacionales, Daniel Lipovetzky, compartió una reflexión sobre el significado del homenaje. “Este homenaje nos invita a recordar el legado de un hombre que creyó en el diálogo como camino para construir un futuro diferente”, expresó a través de sus redes sociales.
En ese sentido, el funcionario del gabinete de Julio Alak remarcó la necesidad de sostener los principios que representó Rabin durante su trayectoria política. “Mantener viva su memoria es también renovar nuestro compromiso con los valores de la democracia, la convivencia, el respeto y la paz”, manifestó.

Itzjak Rabin fue asesinado el 4 de noviembre de 1995, luego de participar de una manifestación por la paz en Tel Aviv. El ex primer ministro israelí fue una figura central en los esfuerzos diplomáticos para alcanzar acuerdos entre israelíes y palestinos, especialmente a partir de los Acuerdos de Oslo. En 1994 recibió el Premio Nobel de la Paz junto a Shimon Peres y Yasser Arafat.
La inauguración del busto en La Plata buscó mantener vigente ese legado y reafirmar el compromiso con una convivencia basada en el respeto y el diálogo. En su mensaje, Lipovetzky sintetizó el espíritu de la jornada con una definición: “La paz no es solamente un anhelo: es una construcción colectiva que debemos sostener cada día”.








