La carrera por la sucesión de Julio Alak en la Municipalidad de La Plata comenzó a moverse mucho antes de que se definan las reglas electorales. En La Cámpora tienen una decisión tomada desde hace tiempo: Ariel Archanco es el principal nombre para disputar la intendencia, con Florencia Saintout como otra de las figuras centrales del armado político. El actual diputado provincial, que ya fue concejal, consiguió dos mandatos en la Legislatura bonaerense y llegó a presidir el Partido Justicialista platense, se prepara para dar un nuevo salto. Y esta vez el objetivo es el sillón municipal, aunque todavía queda por resolver si el camino será enfrentando a Alak o negociando con él.
La estrategia de la organización que conduce Máximo Kirchner tiene un punto de partida muy concreto: los barrios. En el camporismo consideran que allí se encuentra una de sus principales fortalezas y, al mismo tiempo, uno de los terrenos donde el alakismo todavía enfrenta dificultades para consolidar su presencia política. No es una construcción reciente. La Cámpora lleva años desarrollando trabajo territorial en distintas localidades, incluso durante la gestión de Julio Garro, cuando para el entonces intendente la agrupación kirchnerista era uno de sus mayores de dolores de cabeza y su principal rival en la ciudad. Esa estructura es la que ahora buscarán poner al servicio de la candidatura de Archanco.

Del otro lado, Alak viene construyendo su propio esquema territorial a través de las delegaciones municipales y de dirigentes de su confianza, con el “Chucho” Gómez como uno de los principales articuladores políticos en los barrios. Sin embargo, la gestión enfrenta un escenario particular: mientras buena parte del presupuesto y de la planificación municipal está orientada a grandes obras y transformaciones estructurales, en algunas localidades persisten reclamos por cuestiones cotidianas. El mantenimiento de las calles, la recolección de residuos y el funcionamiento del alumbrado público aparecen entre las principales demandas. Hay vecinos que reconocen obras esperadas durante décadas y otros que cuestionan servicios que, según sostienen, funcionaban mejor incluso durante las administraciones de Julio Garro o Pablo Bruera.
Esa diferencia entre lo macro y lo micro no necesariamente responde a una falta de presupuesto o de gestión, sino también a una característica del propio estilo político de Julio Alak. El intendente suele apostar por soluciones estructurales, cuyos resultados en ocasiones demandan más tiempo del que esperan los vecinos. Así ocurrió con distintas obras de infraestructura y también con decisiones recientes, como la modificación del sistema de cooperativas, una estrategia que busca reorganizar el funcionamiento de los servicios en las localidades. En ese escenario, La Cámpora interpreta que existe un espacio para crecer políticamente mediante una presencia cotidiana y sostenida en los barrios.

La decisión de competir, aseguran cerca de Archanco, ya está tomada. “La candidatura de Archanco no se negocia, salvo que el intendente quiera ir por la Gobernación. Ahí al Turco le conviene cerrar con nosotros: él apoya a Ariel y nosotros le damos lo necesario para que pueda ganar en La Plata”, deslizaron desde el armado camporista. La frase expone los dos escenarios que manejan: una interna abierta contra el alakismo o un acuerdo de sucesión que permita al actual jefe comunal proyectarse hacia la Provincia. Si ninguna de esas alternativas de entendimiento prospera, en el sector de Archanco aseguran que están dispuestos a disputar el poder en una PASO.
Por eso, las recorridas del diputado provincial por las distintas localidades platenses comenzarán a ganar protagonismo. La intención es sostener una agenda territorial permanente, escuchar reclamos y construir una identidad política propia frente a la administración municipal. En ese camino, tampoco descartan que Archanco realice publicaciones críticas sobre determinadas situaciones de la ciudad. No se trataría, al menos por ahora, de una ruptura frontal con Alak, sino de marcar diferencias y mostrar que La Cámpora tiene una mirada propia sobre las prioridades de gestión. Una estrategia que busca instalar al legislador como una alternativa dentro del mismo espacio político.

Pero detrás de esa competencia también aparecen viejas heridas. El vínculo entre Alak y La Cámpora no atraviesa su mejor momento desde el año pasado y las desconfianzas se trasladaron incluso al terreno de la comunicación política. “A Julio lo operan con un portal que se compraron”, aseguraron a este diario dos integrantes del equipo de Comunicación del intendente a mediados del año pasado. Según esa versión, un portal con fuerte presencia en Instagram, donde aparecen publicaciones polémicas sobre la gestión municipal, pertenecería a un sector vinculado a La Cámpora. Se trata de una sospecha que circula dentro del alakismo y sobre la cual no hay elementos independientes que permitan confirmar la propiedad del medio ni una eventual coordinación de sus publicaciones.

Otro episodio que profundizó las diferencias fue el pase de Pablo Elías al alakismo. El concejal, que había llegado al Concejo Deliberante de la mano de la estructura de Máximo Kirchner en La Plata, terminó acercándose al intendente después de sus diferencias con la conducción camporista. En el entorno de Archanco, aquella decisión no cayó nada bien y todavía genera reproches. “Fue un error haberlo sumado. Cuando nos traicionó, deberían haberlo dejado solo”, señalaron desde ese sector. Para varios dirigentes de la organización, el movimiento representó un antes y un después en la relación con el jefe comunal y es uno de los episodios que todavía no le perdonan.

La discusión de fondo excede los nombres propios. Alak conserva la conducción del Ejecutivo municipal y apuesta a consolidar una gestión basada en obras, planificación y reorganización de los servicios, mientras La Cámpora busca transformar su presencia territorial en una alternativa de poder. La relación entre ambos sectores podría depender, en buena medida, de las aspiraciones provinciales del intendente y de las negociaciones que se abran dentro del peronismo bonaerense. Por ahora, ninguno de los dos espacios parece dispuesto a resignar protagonismo en la capital provincial.
“La candidatura de Ariel es indiscutible y, si el intendente no va para gobernador como dicen, vamos a competirle fuerte en toda la ciudad”, sentenciaron desde el camporismo. La frase resume una disputa que recién comienza y que promete trasladarse a cada localidad platense. Archanco ya puso en marcha su carrera hacia la Municipalidad y Alak tiene por delante una definición que podría convertirlo en su principal adversario o en el aliado decisivo de su sucesión. En La Plata, la interna del peronismo empieza a jugarse mucho antes de entrar al cuarto oscuro.








