Massa se asegura una cara del cubo Rubik pero corre el riesgo de "soltar" las dólares paralelos

Opinión 27/11/2022 . Hora: 08:40
Massa se asegura una cara del cubo Rubik pero corre el riesgo de ”soltar” las dólares paralelos
Francisco Angulo
Por Francisco Angulo
Periodista.

La economía puede entenderse como un cubo Rubik: cada cara del cubo es una variable. Cuando queremos armar una cara (corregir una variable), vamos a estar desarmando o desarreglando otra cara/variable.

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El arte de armar el cubo Rubik o tener una macroeconomía sana es el de mover cada pieza de manera armónica, en forma simultánea y coordinada. Un equilibrio general.

La economía argentina, desde hace bastante tiempo, es un cubo caótico. Cuesta armar un solo lado. Con el Dólar Soja 2.0, Massa pretende corregir una variable que venía preocupando: la sangría de reservas en el Banco Central.

MUNCIPALIDAD DE LA PLATA

Los exportadores de granos tendrán hasta el 31 de diciembre la posibilidad de vender a 230 pesos por dólar. La idea es que haya ventas por más de 3.000 millones de dólares. Sería un soplo de aire fresco para el Banco Central, que viene padeciendo un goteo de reservas desde hace más de un mes.

Este goteo amenazaba con profundizarse en diciembre y el Gobierno no quiere verse en la necesidad de frenar importaciones que puedan impactar en diferentes cadenas de producción. Ante una inflación que cerrará cerca del 100% en el 2022, el oficialismo quiere mostrar buenos números en la actividad económica. Este año cerrará con un crecimiento cercano al 6%. Una caída más fuerte de las reservas obligaría a un apretón de las importaciones y, en consecuencia, un enfriamiento de la economía.

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Pero armar este lado del cubo (el de las reservas) con un dólar soja a 230 pesos implica empeorar o complicar otras variables. Es lógico: si poner un dólar soja diferencial no tuviera costos, entonces existiría de por vida.

¿Cuál es el lado de cubo que se arruina? El balance contable del Banco Central. Es bastante fácil de entenderlo: el Banco Central comprará a 230 pesos pero seguirá vendiendo al oficial (en torno a los 170). Esa becha son pesos "adicionales" que emite y constituyen un pasivo para el BCRA.

Otro efecto: ¿qué pasará con esos pesos adicionales que recibirán los exportadores? El temor es que vayan a presionar a las cotizaciones paralelas. Si se quiere evitar eso, habría que ofrecerles una tasa de interés más jugosa en pesos, lo que trasladaría los desbalances contables a futuro.

Como se ve, Massa y Pesce van a tener mucho tiempo para entretenerse con el cubo Rubik de la economía argentina.

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