Denisse González atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida luego de que un chequeo de rutina derivara en una internación de 12 días en la Clínica Bazterrica. Durante semanas, los médicos intentaron determinar qué estaba provocando la inestabilidad en sus plaquetas y el deterioro de su estado de salud.
Tras recibir el alta y regresar a su casa, la joven de 24 años decidió contar en profundidad lo que había vivido. Según explicó, finalmente pudieron determinar que se trataba de una condición autoinmune que estaba afectando directamente a su organismo.
“Intenté contarles un poco de todo lo que pasó estos días y lo que va a pasar próximamente. Gracias por estar, por cada mensaje y por tanto amor. Fui a hacerme un chequeo de rutina y terminé internada”, relató González.
Uno de los principales problemas estuvo relacionado con el descenso de sus plaquetas, elementos fundamentales para que la sangre pueda coagular correctamente. “Las plaquetas básicamente son las que ayudan a que la sangre deje de salir cuando nos lastimamos. Y si están demasiado bajas, el cuerpo no puede frenar bien un sangrado. Básicamente podés tener una hemorragia interna”, explicó.
La joven también describió de manera gráfica lo que ocurría dentro de su organismo. “Mi cuerpo se bugueó. El cuerpito piensa que las plaquetas son algo malo y las destruye. Puede pasar sin ninguna causa concreta. Así porque sí”, contó.
Durante los 12 días de internación, González fue sometida diariamente a distintos estudios y extracciones de sangre mientras los médicos descartaban posibles enfermedades y causas. “La cantidad de días que estuve internada, me pincharon por todos lados todas las mañanas para ir descartando todo este abanico de posibilidades”, recordó.
Finalmente, varias de las hipótesis más preocupantes quedaron descartadas y pudo continuar la recuperación en su domicilio, aunque deberá mantener controles y cuidados estrictos. En ese sentido, reconoció que durante la internación también tuvo que lidiar con el impacto emocional de no saber qué estaba sucediendo con su cuerpo.
“Gracias a Dios, el abanico se hizo chiquito y muchas cosas feas se fueron descartando”, expresó con alivio. Además, contó que todo comenzó con señales que inicialmente no consideró importantes: “Yo tenía moretones en el cuerpo. Tenía algo que se llama petequias, que son unos puntitos rojos que yo lo confundí con alergia, pero a todo esto yo no le di bola”.








